Siguiendo con este camino de análisis de lo perceptual en el producto, vamos a repasar un tema importante en la construcción de la subjetivación: el otro.
Es creciente la participación del consumidor en la generación del propio espectáculo. Las herramientas on-line, redes sociales, etc han permitido que el anterior espectador pasivo, se transforme en emisor también. Estamos en una sociedad que se mira permanentemente y en forma creciente. “Yo soy yo en función de lo que el otro percibe”. Como un gran espejo que refleja a todos y cada uno de los que la integran. La satisfacción de las propias necesidades se transformó también en terreno de exhibición. No solo el hombre busca satisfacerlas, sino que para que se afirme esa satisfacción necesita que los demás se enteren que las ha satisfecho.
Esta sociedad fetiche hace que los elementos externos sean imprescindibles a la hora de elegir un satsfactor.
Para alcanzar el éxito, el marketing debe hacerles saber no solo a sus consumidores sus atributos reales y perceptuales, sino que lo sepa la sociedad en su conjunto. E incluso aquellos que sugieren otra información, como el precio, que demuestra la capacidad de compra del consumidor que es un indicador de éxito, como los puntos de venta que demuestran una integración y pertenencia social, etc. Y el consumidor está dispuesto a pagar por ese “servicio”. Muchas marcas han desarrollado productos que solo se venden en determinada locación, y por ello cobra un precio adicional. U otros que se adquieren solamente por pertenencia a determinada comunidad o grupo.
